Para insultar

Asómate a la ventana,
cara de limón podrido.
Te pareces a mi culo
cuando está descolorido.

En esta calle señores
vivía una calabacera;
la que me dio calabazas
antes que la pretendiera.

Pareces una morcilla
por indigesta y redonda,
por encogida y por negra
y por tu olor a cebolla.

Asómate a la ventana,
estampa de la herejía.
El que madrugó por verte,
que poco sueño tenía.

Cuando paso por tu puerta,
paro la burra y escucho,
y oigo decir a tu madre
que eres cerda y comes mucho.

Es tanto lo que te quiero,
y lo que te quiero es tanto,
que te quisiera pillar
la cabeza entre dos cantos.

Eres como el aguardiente,
garbosita en el andar;
poca carne, mucha pluma
y esa dura de pelar.

Dicen que muere de espanto
todo el que visiones ve;
y yo que te he visto cueros;
madre si me moriré.

Mírala por donde viene,
la tonta de los cojones;
que me ha dado calabazas
sin pedirla relaciones.

Al subir por la escalera
te he visto la pantorrillas,
y un poquito de la roña
que tienes en las rodillas.

Asómate a la ventana,
cara de sartén roñosa,
que eres más fea quel diablo
y te tienes por hermosa.

Pensaba que era yo solo,
el que tu jardín regaba;
pero veo que son muchos
de tu pozo a sacar agua.

Para pasar por tu calle
no me hace falta cuchillo,
porque el novio que tú tienes
me lo meto en el bolsillo.

Asómate a la ventana
puchero de cocer mocos,
no digas por la mañana:
no me han rondado los mozos.

Si me diste calabazas,
me las comí con pan tierno;
mejor quiero calabazas
que una mujer sin gobierno.

El día que me dijeron
que tú ya no me querías,
todas las penas que tengo
se volvieron alegrías.

Me quisiste, yo te quise,
me olvidaste, te olvide;
los dos tuvimos la culpa
yo primero, tú después.

Me quisiste, me olvidaste
me volviste a querer;
las chanclas que yo desecho
no me las vuelvo a poner.

Por mucho que me lo pidas
no voy contigo a bailar.
Porque tienes sabañones
y me los puedes pegar.

Eres más fea que Picio
y te tienes por hermosa;
cuando te quitas las gafas
pareces la legañosa.

Dices que tienes que tienes,
qué coños vas a tener,
cuatro pelos en el culo,
como cualquier otra mujer.

Eres más fea que un chucho,
más negra que una morcilla;
si quieres ponerte guapa
lávate con manzanilla.

Si me quieres dímelo,
y si no vete al carajo,
que otras mejores que tú
he tenido yo debajo.

Si los besos que te he dado
se te volvieran verrugas,
iba a parecer tu cara
un regimiento de uvas.

Una novia tuve yo
que no la tuvo ninguno;
tenía las uñas negras
de tanto rascarse el culo.

Asómate a la ventana,
si te quieres asomar,
si no quieres no te asomes
que a mí lo mismo me da.

Bien sé que estás en la cama
con la pierna bien caliente,
y yo estoy a tu ventana
pegando diente con diente.

En tu puerta planté un pino
pensando que me querías,
y ahora que no me quieres
dame la mierda que es mía.

Yo me enamoré de noche
pensando que era bonita,
y cuando la vi de día,
era tuerta, la maldita.

Un día fui a plantar berzas
y después planté cebada;
y resulto que a ti sola
fue a la que deje plantada.

De pensar me estoy secando
y el sufrir me vuelve loco,
de ver que tengo una viña
y me la vendimia otro.

Me casé con un pastor
pensando en adelantar,
se murieron las ovejas
y me quedó el animal.

Aunque tus padres me den
la mula, el buey y el huerto,
no me he de casar contigo
porque te huele el aliento.

Dicen que ha dicho tu madre
que no me quieres "pa" nuera;
yo tampoco quiero a su hijo
que anda de malas maneras.

Ve niña y dile a tu madre
que no quieres ser cigüeña;
dile que te alargue las faldas
o que te acorte las piernas.

Anda ve y dile a tu madre
que no me ponga esa cama,
que no me caso contigo
ni por buenas ni por malas.

Anda diciendo tu madre
que no me quiere por nuera;
dile que no sople tanto,
que está frío, que no quema.

Dice tu madre que tienes
un huerto y un olivar,
y el oficio de alcahueta
que esa es otra propiedad.

Tienes una cinturita
que anoche te la medí;
con la cinta de mi burra
catorce vueltas te di.

© 2009 Erebo. Todos los derechos reservados. El blog | Nosotros | Aviso legal | Normas de uso | Contacto