El Fabuloso Circo Laberinto

Estrafalario y misterioso, el Fabuloso Circo Laberinto acaba de llegar a Valdegrajos. Sus ropajes de fuertes colores, su enrevesada manera de hablar y sus costumbres estrambóticas asombran a unos vecinos que apenas pueden creer lo que ven sus ojos. Han colocado su escenario en mitad del pueblo, donde los habitantes de Valdegrajos podrán disfrutar de sus actuaciones y servicios. Algunos vecinos han podido hablar con ellos, pero la información aún es escasa.


Tâleb

El jefe de pista se encarga de presentar cada uno de sus espectáculos. Un hombre alto, sonriente y fácil de palabra, tiene un número en el que cuenta historias. En el circo le conocen como el Casicuentero, y parece el encargado de llevar las negociaciones con las familias y las fuerzas vivas del pueblo. 

 

 

Fedora

Una misteriosa echadora de cartas que dice ser capaz de ver lo que ha sucedido y lo que tiene que acontecer. Su pelo rojo y sus modales, a veces elegantes y a veces enérgicos, desconciertan a unos mirones que se agolpan para contemplar su tenderete.

 

 

Altäir

El marionetista del circo es un individuo peculiar. A primera vista parece un hombre serio y malencarado, pero sus comentarios irónicos han levantado más de una carcajada entre los vecinos del pueblo. Algunos han intentado ver sus marionetas antes de la actuación, pero el titiritero guarda sus piezas con muchísimo celo.

 

Amira

La danzarina y acróbata del Fabuloso Circo Laberinto ha asombrado con su belleza a los jóvenes y no tan jóvenes varones de Valdegrajos. Decir que esperan su número por encima de cualquier otro no sería del todo cierto, pero tampoco del todo equivocado. Los que han estado cerca de ella cuentan que la joven es muda, que se comunica con gestos. Más misterio que añadir al fuego de la curiosidad del pueblo.

 

 

Eterindu

Hermano de Amira, acróbata, músico y malabarista, su largo pelo rizado fascina a las jóvenes de Valdegrajos. Cierto es que Altäir también tiene el pelo largo y rizado, pero el marionetista no es ni tan joven ni tan amable como el artista del Fabuloso Circo Laberinto. Alguno ha sugerido que el muchacho es un despiste, que actúa como un niño. De ser así es sin duda el niño más crecido que se ha visto en Valdegrajos.

 

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