Introducción

La luz del candil apenas ilumina un sótano que apesta a humedad y a papeles podridos. Entre las tablas se cuelan los ecos de unos disparos cada vez más cercanos. Martín mira a Jaime y susurra unas palabras. El sargento asiente y se lleva el dedo a los labios, como un niño pidiendo silencio. A su lado Fernanda se afana en remendar la herida del Guapo, el capitán que comandaba el pelotón. En voz queda repite la misma cantinela, una y otra vez. "Ay Dios, ay Dios". Mientras tanto la Mala Jimenez juega con el cuchillo delante de Don Manuel, el francesito, que sigue las figuras que describe su filo con los ojos aterrados. No es de extrañar; posiblemente antes de que termine la noche lo reciba en sus entrañas. Su hija Jacinta vigila las manos de Antonio, que no ha dejado de mirarla desde que las bajaron a golpes a este maldito sótano. Julián calla y observa, porque conoce a Antonio y sabe lo que podría llegar a suceder. Y Gutierrez, el Rizoso, contempla la escalera con los puños apretados. Su hermano aún está fuera. Aún tiene esperanzas.

Pronto amanecerá y la muerte llegará a la casa. ¿Les encontrará? ¿Se rendirán ellos o tal vez les venza el hambre? ¿Podrán aprovechar al francesito? ¿O harán acopio de valor y arriesgarán la huída? 

Toda decisión es una espada de dos filos. En un filo está la muerte. En el otro...


Esta es la primera partida de tarde de Érebo, el rol en vivo. Ambientada en la famosa batalla de Ocaña de 1809, el evento parte de una situación complicada: un grupo de soldados españoles acaba de abandonar su puesto en la defensa de la zona sur de la ciudad para esconderse en una casa abandonada del pueblo.  No son los únicos que han pensado en ese escondite: en el lugar se han topado con Fernanda, la propietaria, junto al conocido afrancesado Don Manuel y su hija Jacinta. Todos han acabado en la bodega de la casa, con tan solo un candil casi vacío y sin comida ni agua. El subterráneo es oscuro, húmedo y está repleto de papeles podridos. 

Llevan ya dos horas encerrados y ahora tienen que decidir qué van a hacer. Los soldados franceses parecen haber entrado en el pueblo a sangre y fuego y muy posiblemente no van a respetar ni a soldados rendidos ni civiles. Pero siempre queda esperanza...

Esta es la situación. Y a partir de ahí, veremos qué va a suceder.

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