La cruda realidad

 

Solo un segmento muy escaso de la población podía acceder a las nuevas costumbres culinarias de las clases altas. Si bien durante el siglo XVII la introducción de nuevos cultivos (la patata, el maiz) habían permitido aumentar la producción de alimentos, y la mejora de la integración del mercado del cereal a reducir el impacto de las malas cosechas, la guerra primero y la crisis económica posterior mantenía a la población trabajadora en la miseria. La mortandad masculina que supuso la guerra, junto a la pérdida de los animales de tiro y granja, disminuyeron tremendamente la producción de alimentos, con lo que se encarecieron. Los alimentos suponen entre un 60 y un 75% de los gastos familiares, con un 30% dedicado al pan y los cereales.

Además del consabido potaje, otros alimentos que se alternaban en la dieta eran las gachas (a menudo de harina de maíz, almortas o habas, mucho mas asequible que el trigo), el gazpacho, las migas, las "sopas" (fundamentalmente pan y caldo) o la menestra.

Además de escasa, la dieta que se podían permitir era también monótona, y las enfermedades como consecuencia déficit nutricionales muy comunes:

 

Pelagra

Una verdadera pandemia en Asturias y Galicia, se produce por carencia de B3, asociada a una dieta pobre en proteínas, acentuándose en aquellos casos en los que la dieta tiene al maíz como base alimenticia. Se caracteriza por dermatitis y ulceras, diarreas y, en los casos mas graves, demencia.

Latirismo

Producida por el consumo casi exclusivo de la harina de almortas (ingrediente principal de las gachas castellanas) La almorta, considerada un cultivo de supervivencia, por la resistencia de la planta, fue inmortalizada por Goya como uno de los alimentos que permitió sobrevivir al pueblo de Madrid, pero su consumo excesivo y prolongado provoca la parálisis de las articulaciones, temblores y en último término la muerte

Y, por supuesto, la infinidad de enfermedades oportunistas (tuberculosis, gripe...) que surgen como consecuencia de un sistema inmunitario debilitado por la falta de alimento.

 

 

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