El Academicismo Clasicista

El fin del siglo XVIII no significó para España ninguna transformación brusca en sus orientaciones artísticas. Los primeros años del s. XIX se asentaron en todos los ámbitos, sobre las ideas generadas en las decadas anteriores, sin que ni siquiera los sucesos revolucionarios franceses afectasen directamente al arte que se estaba realizando. La Corte Borbónica fue un foco centralista de toda la actividad artística del país, motivando un academicismo clasicista de talante ilustrado que recuerda directamente a los modelos del barroco francés e italiano, cercanos al Rococó.

Sin duda, el punto de inflexión más grande de esta época es la ruptura con el academicismo propuesta por Francisco de Goya. Sin embargo, a pesar de su popularidad, las rígidas directrices estéticas de las academias de Bellas Artes eran frontalmente opuestas a las libertades individuales que preconizaba el artista aragonés.

Una de los grandes avances en el arte de esta época fue la consideración del artista, que fue valorada de manera creciente, de modo que a comienzos de siglo, sus aspiraciones tenían una gran consideración dentro de la sociedad. Esto será el origen en esta época de los grandes museos (tanto en España como en otros países de Europa). Para nuestro caso, será este momento el de la creación del Museo del Prado como una fundación real. Este hecho se convirtió en un acontecimiento crucial para la historia de la pintura española moderna, ya que permitió un conocimiento directo de los grandes maestros del pasado cuyos recursos se hicieron tan familiares como nunca lo habían sido, en un momento en el que precisamente el respeto por estos recursos empezaba a alcanzar valor supremo como teoría estética. La formación del pintor del siglo XIX y toda su trayectoria no puede ser explicada sin este referente que constituye la primera escuela de artistas.

 

 

© 2009 Erebo. Todos los derechos reservados. El blog | Nosotros | Aviso legal | Normas de uso | Contacto