Inicios del XIX. La ropa Masculina

Tras el cambio registrado a finales del siglo XVIII en la indumentaria masculina que tiende cada vez más a la sencillez, a principios del s. XIV comienza a dar sus primeros pasos hacía la funcionalidad que rige la ropa del hombre hasta nuestros días.

Si durante este periodo la moda femenina se encuentra dirigida por los cambios realizados en Francia e Inglaterra, mientras que la masculina se rige por la moda predominante en el Reino Unido. La prenda estrella de la vestimenta masculina a principios del s. XIX será el frac, descendiente directo de la casaca, al que se le ha quitado el vuelo de la misma, estrechado y recortado los faldones otorgándole una mayor comodidad para realización de ejercicios ecuestres . El frac también se distancia de la anterior por la supresión de los faldones delanteros, despojándosele de bolsillos o pliegues laterales. entallando más la cintura y acompañando al cuello rígido con una solapa.

Similar evolución sufrirá la chupa, antecesor del chaleco de traje actual, al que se le despoja de las mangas y se reduce el tamaño de los faldones, otorgándole también solapas en el pecho y llevándose abierto aunque también se podían observar modelos de cierre cruzado.

El uso del frac podía alternarse con el de la levita, de mayor largo extendiéndose hasta la altura de las rodillas. De corte entallado, también con solapas y con algo de vuelo en los faldones, otorgaba mejor comodidad que su compañero el frac.

 

 

Los colores predominantes son el negro, preferentemente en ceremonias, con otros como el azul, verde, marrones o pardos más apropiados para el uso diario.

Los pantalones durante la primera década del s. XIX eran muy ceñidos, empezando a utilizarse mayoritariamente largos, siendo el calzado más utilizado para acompañarlos las botas altas de piel de tacón casi plano. Esta combinación procede directamente de los movimientos Directorio y Consulado.

 

 

Fernando VII, a principios de su reinado, marco como tendencia el pantalón de corte "Collant", abotonado sobre el tobillo y que permitía ver la media y el zapato escotado y de tacón bajo. En este periodo se le suele otorgar un color diferente al pantalón con respecto al frac, la levita o el chaleco. Jugando a estilizar la sielueta de los hombres. A este estilo se le dominaría moda "dandis", y sobresale, principalmente pormarcar la cintura entallando chalecos, frac y/o levitas a la misma.

 

 

En cuanto a las camisas usaban cuellos postizos, al igual que los puños, y ambos eran mayoritariamente almidonados. Una vez rígido el cuello de la camisa debía alcanzar las mejillas con ayuda de grandes corbatas enrolladas alrededor del cuello, hechas en seda o muselina, y cerradas con forma de lazada. Las pecheras a juego de las camisas podían ser engalanadas con bordados y demás tipos de ornamentos.

 

El redingote, utilizado desde finales del XVIII, el gabán o abrigo (más o menos entallado, dependiendo si se iba a usarse en un viaje) y la capa -de normal de color negro- eran los sobretodos más extendidos. La capa especialmente se utilizaba en territorio nacional, siendo atuendo característico de la vestimenta masculina española y su longitud podía llegar al suelo o tornarse por encima de los tobillos.

Como calzado habitual se tenia las botas de caña alta, botines y zapatos de horma puntiaguda. En situaciones de gala los zapatos escotados o zapatillas más actos en etiqueta.

En cuanto a tocado se mantenía todavía el bicornio en el traje civil y empezaba a surgir el estilo "de copa" en el militar, muestra son los gorros que acompañaban el uniforme francés.

Los hombres mostraban peinados inspirados en el estilo Consulado: cabello no muy corto dispuesto de forma aparentemente desaliñada, pero con rizos sobre frente y pómulos, que podía ser acompañado por largas patillas. 

 

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