La retirada francesa (Abril de 1813 a Abril de 1814)

Dijimos que Wellington había entrado en Madrid entre vítores generales. Pero no tardaría mucho en abandonar la capital corriendo, al descubrir que los franceses se acercaban desde Valencia con más de sesenta mil hombres. De nuevo Madrid quedaba sin guarnición ni autoridad ninguna a la espera de que un ejército extranjero la tomase por la fuerza. Pero no serían únicamente los de la capital los que sufrirían el abandono inglés: como los soldados se marcharon sin provisiones se dedicaron a robar y asesinar a los campesinos de los alrededores de la capital.

En aquellos momentos solo los guerrilleros de Cataluña y el norte de España eran una amenaza para los franceses, que a pesar de no controlar todo el territorio seguían siendo la fuerza militar más poderosa de la península. De poco sirvieron los avances de Wellington, que se retiró a Portugal y dejó los territorios tomados durante los meses anteriores. Salamanca volvía a ser tomada por los franceses, cuyo general dio orden de que todas las casas que no tuvieran un militar francés alojado fueran saqueadas y quemadas.

Volvió de nuevo Napoleón I a Madrid como si nada hubiera pasado, y en Febrero de 1813 incluso se celebraron los carnavales. Los madrileños, acostumbrados ya a las idas y venidas de los libertadores y los invasores, no se defendieron. Estaban, literalmente, exhaustos de luchar.

Así pues, da lástima decirlo pero no fue gracias a la ayuda británica que se liberó España, ni tampoco gracias a las acciones guerrilleras de Espoz y Mina, que llegó a comandar a cerca de 5000 guerrilleros. La verdadera victoria sobre el ejército francés se lo debemos al frente ruso, que hundió a la Grande armeé francesa en una derrota de la que no se podría volver a levantar. Los franceses se vieron obligados, paulativamente, a abandonar sus plazas fuertes en España. Ya en Marzo de 1813 Jose I vuelve a abandonar Madrid, pero esta vez para no volver. Junto a él parte un convoy con todas las personas comprometidas con el régimen, sus familias y bienes. Los franceses poco a poco se retiraban de España, organizando un saqueo colectivo de todas las iglesias y palacios de Madrid, Toledo y El Escorial.

A lo largo de los meses siguientes los franceses abandonaron Valladolid y Burgos. Un Wellington envalentonado derrotó las tropas francesas de Vitoria, consiguiendo un botín de guerra de cañones, cinco millones de doblones, el equipaje personal de José I, más de doscientas pinturas y quinientas prostitutas. No queremos pensar lo que debieron significar las palabras reflejadas por los cronistas de la época: “una orgía de saqueo”.

El 28 de Mayo de 1814 la última tropa francesa abandonaba Barcelona. Dejaban detrás un país incendiado, arrasado y muerto de hambre.

Y sin embargo, toda la guerra no fue mas que el inicio de los sufrimientos de una España que todavía tenía mucho que sufrir.


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